10 cosas que debes saber sobre la

Baba de Caracol

1.

La baba de caracol contiene ácido hialurónico, glicoproteínas, proteoglicanos (nutrientes) y péptidos antimicrobianos, todos ellos son usados con frecuencia en productos de belleza y han probado ser benéficos para la piel.

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Estos elementos ayudan al caracol a sanar heridas en la piel, evitar infecciones, combatir la deshidratación y protegerlo de los rayos solares dañinos.

3.

La baba de caracol es ahora muy conocida por sus propiedades antiedad. Ayuda a estimular la formación de colágeno y elastina, protege la piel de los radicales libres, la suaviza, repara los tejidos dañados y restaura la hidratación.

4.

Es usada con éxito para tratar resequedad en la piel, arrugas y estrías, manchas por la edad, quemaduras, cicatrices, golpes de afeitado e incluso verrugas planas.

5.

El uso de la baba de caracol se remonta a la Antigua Grecia, donde el famoso médico Hipócrates prescribía caracoles machacados y leche agria para curar la inflamación.

6.

Al utilizar baba de caracol empiezas a notar los beneficios en tu piel a partir de la segunda semana, aunque la hidratación se siente de inmediato, y después de 90 días puedes ver cambios significativos en tu piel.

7.

En Asia, especialmente en Corea y Japón, las mujeres han adoptado la baba de caracol como parte esencial de sus rutinas de belleza. Es muy común encontrarla en productos cosméticos, sérums, mascarillas, hidratantes y cremas aclarantes.

En Tailandia existen spas donde los caracoles caminan libremente por la cara de los clientes. Sin embargo esto no es muy recomendado.

8.

La baba de caracol contiene un 91 a 98% agua. La baba se filtra varias veces para incrementar su concentración y asegurar su pureza.

Esta sustancia se envía a laboratorios, donde se analiza, purifica y filtra hasta obtener nuestro ingrediente cosmético.

9.

La baba de caracol utilizada en nuestros productos es elaborada y purificada profesionalmente.

10.

El uso de cremas de caracol en cosmética empezó hace apenas 40 años, cuando granjeros chilenos que manipulaban caracoles para abastecer a los restaurantes franceses se dieron cuenta que su piel estaba visiblemente más suave.

Por años los helicicultores habían notado que los encargados de manipular los caracoles gozaban de una suavidad extraordinaria en sus manos y que las pequeñas heridas producidas por el manejo de las jaulas sanaban rápidamente, sin infectarse ni dejar cicatriz. A partir de esta observación, científicos estudiaron los efectos de la baba de caracol.

Los resultados de las investigaciones reflejaron extraordinaria capacidad regenerativa sobre la piel humana.