¿Qué es la Baba de Caracol?

Un ingrediente clave para incrementar la vitalidad de la piel y fortalecer su brillo natural. Los increíbles resultados hablan por sí mismos.

La baba de caracol es el concentrado del mucus del caracol común (Helix aspersa Müller). Este tipo de caracol terrestre es un gasterópodo con concha en espiral, cuerpo prolongado y tentáculos cefálicos. Produce dos tipos de secreciones: una para desplazarse y otra para proteger y regenerar su cuerpo. Esta última, con altos contenidos de proteína, posee sorprendentes propiedades regeneradoras, lo que la ha convertido en uno de los activos más valorados en cosmética y dermatología.

Acciones atribuidas

  • Mayor suavidad en la epidermis, gracias a su capacidad exfoliante.
  • Regeneración de la piel que ha sido herida, quemada o expuesta a la radiación UV.
  • Reducción de las arrugas y atenuación de marcas y cicatrices, como las causadas por el acné, quemaduras y otras.*
  • Reducción del tamaño de queloides y verrugas.
  • Acción relajante para la epidermis y los folículos pilosos.
  • Atenuación de manchas cutáneas y estrías.

*Está demostrado que produce una disminución gradual del porcentaje de pacientes con arrugas finas (26,7%) y gruesas (45,5%), así como que mejora considerablemente el aspecto foto envejecido y que ayuda a hidratar la piel.

No es irritante ni sensibilizante en las concentraciones recomendadas.

Composición

La baba de caracol incluye los siguientes activos de interés dermocosmético.

  • Alantoína. Estimulante de la epitelización de la piel por estímulo de la proliferación celular. Ayuda a eliminar los tejidos necróticos, inviables, y a sustituirlos por tejidos nuevos. Otra de sus propiedades consiste en actuar como antirritante, protegiendo la piel de la acción de sustancias ácidas o alcalinas, como jabones, ácidos grasos, etc. En resumen, la alantoína se utiliza para mantener el buen estado de la piel, la cicatrización de pequeñas heridas y la estimulación de la regeneración celular.
  • Antibióticos naturales. Son capaces de actuar contra las bacterias presentes habitualmente en la piel, en especial E. coli, S. aureus, P. aeruginosa y P. acnes, protegiéndola de su infección.
  • Proteínas y vitaminas, obtenidas a través de la alimentación vegetal. Contribuyen al buen estado trófico de la piel, mientras que las vitaminas tienen, además, propiedades antinflamatorias que potencian la acción de los antibióticos naturales contenidos en el mismo sustrato.
  • Ácido hialurónico. Posee una acción hidratante y regeneradora, lubrica y confiere un tacto suave a la piel.
  • Ácido glicólico. Está presente en la baba de caracol en una concentración capaz de producir una suave eliminación de las capas más superficiales de células muertas y promover su sustitución por otras nuevas, formadas bajo el estímulo de la alantoína. La eliminación de capas superficiales de la piel contribuye a mejorar la penetración de otras sustancias aplicadas en su superficie, como elastina y colágeno, a través de los folículos pilosos, incrementando la acción del activo. 
  • Antiproteasas. Son enzimas que controlan las proteasas cutáneas, proteínas dedicadas a la degradación del colágeno y elastina. La activación exacerbada de las proteasas cutáneas implica la destrucción del sostén fibroso que forma la dermis, con formación de hundimientos y reducción del grosor cutáneo. Por tanto, las antiproteasas presentes en la baba de caracol ayudan a frenar el envejecimiento cutáneo.